Publicado el Jueves 20 de Diciembre del 2007 @ 22:55 por Armonth.
En algunos sitios he podido comprobar que llevan lo de “el cliente siempre tiene la razón” hasta puntos enfermizos, si se tiene que mentir y ser un hipócrita da igual.
Por suerte (al menos para mí, que se me da muy mal la hipocresía) el ir con la verdad por delante tiene la ventaja de que tienes más margen de movimientos. Seguramente perdemos más de un cliente por ello, pero la tranquilidad tiene un precio y es mejor no tener según que “clientes”.
Es el caso de uno que ha entrado hoy, quería un portátil y se le estaba informando de las condiciones de financiación a lo cual se le informa de que si no tiene DNI español el banco necesita la nomina.
Y el cliente, haciendo de perfecto interprete de la tira minorías oprimidas de Bilo y Nano nos ha ofrecido un “dialogo de besugos” (dícese de una conversación en la que una parte ni quiero oír ni quiere soluciones).
El tío ha creído que lo hemos prejuzgado y la ha montado, algunas perlas seguidas de las respuestas por parte de “Big Boss”, entre paréntesis mi opinión:
Al final ha ido subiendo el tono y se le ha dicho que se vaya, cosa que ha hecho amenazando con demandas y si no llega a ser así hubiéramos llamado la policía.
Sinceramente me tocan los huevos — y mucho — los racistas, de cualquier tipo, pero los que van de víctimas por la vida no se quedan atrás.
Para mí con prejuicios no vas bien por la vida, pero me parece que sin sentido común y educación tampoco…
Vaya movidas.. ningún extremo es bueno…
El victimismo es odioso, y más cuando se utiliza para dar pena. Vamos a ver si lucho por defender que soy igual, lo que no puedo hacer es ser yo mismo el que no me trate igual.
En fín, que tantos prejuicios hay por un lado como por otro. Al final no se busca igualdad sino ventajas…
Evidentemente la gente abusa de la “figura de extranjero”, pero después de leerte me ha venido una anécdota que me paso hace años(2001).
Llevaba 3 semanas de carnet y quería mi coche; llamé al concesionario para preguntar por el coche que quería, el tipo me atendió muy bien y me dijo que me pasara por allí y concretábamos la compra. Fui al concesionario y al saludarle, y decirle quien era se quedo sorprendido, (que fuera de otra parte del mundo, imagino) y me dijo que iba a tener problemas con los bancos para que me dieran los crédito, cuando yo nunca dije nada de crédito ni parecidos, solo fui a informarme del coche y verlo.
evidentemente me compre el coche en el concesionario de enfrente